Echo de menos los impulsos. Echo de menos dejarlo todo por un segundo y seguir un instinto, una señal, algo caprichoso, egoísta. La chispa de lo imposible, el morbo de lo prohibido.
Quiero romper la monotonía, la regla, lo establecido, lo predecible. Golpear el día a día con un ataque de impresiones y sorpresas haciendo añicos los horarios, los estereotipos y las leyes.
Quiero dejar de preguntarme por qué y empezar a plantearme por qué no. Es más, quiero no preguntarme nada, no sopesar, no cuestionar, no dar tiempo ni oportunidad a la duda. Hablar después de pensar. Actuar sin deliberación. Un beso fugaz, una caricia sincera, un abrazo espontáneo, una sonrisa sin razón de ser.
Quiero aprender de los errores, borrarlos con nuevas experiencias y extinguir de mi mente cada "y si..." derivado de un momento perdido en la racionalidad.
WTY
