"With the lights out it's less dangerous..."

sábado, 22 de septiembre de 2012

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¿Cómo evitar que una vela se apague sin saber de dónde sopla el viento?
Últimamente no entiendo muchas de las cosas que me pasan. Sólo siento que una llama se apaga y que no sé cómo hacer para evitarlo. Quizás no lo esté intentando lo suficiente, pero cada vez que encuentro el modo de evitarlo, una nueva corriente de aire gélido aparece y debilita mi intento, haciendo que la lumbre sea cada vez más débil.
Quizás algún día llegue a apagarse del todo, quién sabe. Nos prometimos que nunca pasaría, pero ciertamente hay cosas que mucho a nuestro pesar, a veces no se pueden evitar.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Cuando ni tu sabes quien eres...





"Esta eres tú. Los ojos cerrados, bajo la lluvia. Nunca imaginaste que harías algo así. Nunca te habías visto como... no sé cómo describirlo... como una de esas personas a las que les gusta la Luna, o que pasan horas contemplando el mar, o una puesta de Sol. Seguro que sabes de qué gente estoy hablando. O tal vez no. Da igual, a ti te gusta estar así. Desafiando el frío, sintiendo cómo el agua empapa tu camiseta y te moja la piel, y notar cómo la tierra se vuelve mullida bajo tus pies, y el olor, y el sonido de la lluvia al golpear las hojas... Todas esas cosas que dicen los libros que no has leído. Esta eres tú. ¿Quién lo iba a decir? Tú..."


WTY

miércoles, 29 de agosto de 2012

Puntos de vista.

Decía no hace mucho que éste iba a ser un año de grandes cambios. Los famosos dieciocho. Cuando te hablan de esta etapa, de este año, de esta edad, imaginas que los cambios que se supone que van a ocurrir en tu vida son externos, ajenos a ti, como si fueras el espectador de una película, como alguien que ve pasar los días, semanas, meses y estaciones sin envejecer. Nada más lejos de la realidad. El cambio no es externo, el que cambia eres tu. El mundo ha sido, es y será siempre así, pero tu forma de verlo se ve alterada con el paso de los años y las experiencias vividas. 
Ésta es la etapa de paso de lo sencillo, lo fácil a lo complejo, a los retos verdaderos. Tienes que enfrentarte a problemas y decisiones que van cobrando importancia y cada vez que te encaras a una de ellas, descubres el abismo que esconden tras de si.
Lo que realmente hace a un problema o a una decisión importantes es el peligro que encierran en el caso de no elegir el camino adecuado o que éste se tuerza a merced del destino y las circunstancias. El riesgo que nadie quiere, pero todos hemos de asumir. Es cuando conoces este nuevo riesgo cuando de verdad te das cuenta de en qué consiste la vida, el tejido que la conforma. Donde antes no había nada, ahora aparecen miles de condicionantes, una maraña de hilos interconectados de tal forma que, mal movidos, pueden romperse y desatar el caos. Las consecuencias y las responsabilidades crecen contigo y donde a lo lejos se vislumbraba prometedora libertad, ahora de cerca, encuentras cadenas y alambre de espino.

WTY

jueves, 9 de agosto de 2012

LSDV.

"Se desplomó la tarde casi a traición, con un aliento frío y un manto púrpura que resbalaba entre los resquicios de las calles."
                                                                                                             Carlos Ruiz Zafón 

domingo, 29 de julio de 2012

Indiferencia.

Hoy, hace apenas unos instantes acaba de ocurrir algo que debería haber cambiado mi vida. Mi vida, mi estado de ánimo, mis pensamientos. En estos casos la gente suele reaccionar de forma similar. Muchos lloran, están tristes, desanimados. Yo no. En el peor de los casos, alguien puede alegrarse porque algo que se estaba esperando, aunque amargo, ha llegado. Tampoco me alegro.
Indiferencia es la palabra. 
¿En qué me convierte eso? 
De entre todos los sentimientos, la indiferencia es el más desconcertante y el menos humano. Ni siquiera estoy segura de que se trate en efecto de un sentimiento, sino más bien de un estado de ánimo. Todo da igual, nada cambia para ti, podría haber sido así o de otro modo y absolutamente nada te logra inmutar lo más mínimo. Si eso, un esbozo de culpabilidad asoma por allí al fondo, una preocupación racional por los que no sientes esa indiferencia, pero nada de lo que principalmente se espera de una.

WTY

viernes, 13 de julio de 2012

Be awake.

Tú. Sí, tú. Me dirijo directamente a ti porque quiero que despiertes. Quiero verte convertida en una reina, quiero que te comas el mundo, que mires a cada extraño a la cara con seguridad, que sientas el suelo bajo tus pies.
No temas, no dudes, no vaciles. 
Y ante todo, sé consciente de que siempre habrá alguien ahí.


WTY

lunes, 2 de abril de 2012

Insignificante.

Suelo reflexionar en los momentos en los que me hallo sola. No sola en el sentido literal de la palabra y tampoco sola en la acepción de soltería. Me refiero justamente a esos momentos de soledad enmedio de una multitud. En esos instantes en los que te encuentras rodeada de cientos, quizás miles de personas y en los que sin embargo, el sentimiento de aislamiento se hace casi inevitable. De entre esas personas, ninguna significa mucho para ti. Tampoco es probable que tu signifiques mucho para ninguna de ellas, aunque quién sabe, evitando decir que el destino es caprichoso, me atrevo a afirmar que al menos el azar y la probabilidad sí que lo son.
En cualquier caso, esos momentos de insignificancia, al contrario de lo que a simple vista pueda parecer, me gustan. Los disfruto porque justo en esos instantes mi mente, inconsciente, empieza a funcionar de un modo distinto. Entre ese sentimiento de soledad, resurge mi ego sepultado por el día a día y demasiado a menudo, mi imaginación despliega las alas. Me gusta sentirme anónima, como si llevase una máscara que poder cambiar en cualquier momento y ser de repente una persona nueva para esa que está sentada en el asiento contíguo del tren. Me gusta mirar a los ojos a los desconocidos, sacar la lengua a un niño pequeño y disimular después, cuando se gire la madre. Me gusta aspirar el olor de un chico que pase rápidamente por mi lado y crear un perfil de cada persona después de analizarla. Imaginar su vida, con quién habla, a dónde va. Controlar en qué parada baja y descubrir el horario que sigue. En ese pequeño tramo sin orden ni norma, intento organizar los acontecimientos y buscar la regularidad.
Suelo reflexionar en los momentos en los que me hallo sola. No sola en el sentido literal de la palabra ni tampoco en la acepción de soltería. Me gusta reflexionar y observar cuando me hallo sola. Este texto es fruto de uno de esos momentos de soledad.

domingo, 15 de enero de 2012

Owners.

Hoy, en un momento de reflexión involuntaria he reunido suficiente contenido como para crear esta entrada. El tema esta vez, como muchas otras, es las circunstancias de las que en ocasiones no somos conscientes y  que nos envuelven cada día.
Creemos a veces que nuestra vida es nuestra y de nadie más a no ser que decidamos compartirla. Estamos seguros de que esa decisión es nuestra. Hoy me doy cuenta de que no.
Podemos decidir quién tiene un papel más o menos importante en ella, sí, pero no podemos controlar quién entra y quién sale. Muchas veces alguien llega de improvisto y se queda, otros pasan de largo, en ocasiones incluimos a alguien que ya teníamos premeditado. Las personas cambian, sus caminos también. Estos caminos pueden ser paralelos, ir a la par o simplemente cruzarse en un punto y perderse en el horizonte. Si algo me ha impactado en estas últimas semanas es ver como sin querer alguien se introduce en nuestra vida, sin quererlo, pasa a formar parte del día a día y sin apenas haber sospesado la posibilidad, ya ha formado parte de nuestra historia. Algún día, en el futuro recordaré esta época y esta persona que en un principio no iba a ser nadie en mi biografía será alguien con quien tenga que contar. El cómo no lo sé. El porqué sí. Lo que verdaderamente me importa es que así ha sido y ahora ya no tiene vuelta atrás.